Los permisos por cuidados no solo van de cuidados

LOS PERMISOS DE CUIDADOS TRASCIENDEN LA ASISTENCIA DIRECTA A LA PERSONA QUE RECIBE EL CUIDADO. Su objetivo principal es alcanzar la igualdad de género, contribuyendo a una distribución más equitativa de estas responsabilidades entre hombres y mujeres, combatiendo la tradicional asignación de dichas tareas a las mujeres.

Esto es crucial para alcanzar una igualdad efectiva, tanto en el ámbito laboral como en el personal, mejorar la conciliación y reducir la precariedad.

Pero el impacto de los permisos es muy amplio y no podemos quedarnos en el análisis de lo que muchas y muchos ya sabemos. En el caso de los permisos retribuidos, es decir, aquellos en los que las personas trabajadoras siguen percibiendo salario, sirven y tienen un gran impacto positivo. Por el contrario, los permisos no retribuidos, producen un aumento de la desigualdad, aumentando de forma alarmante las brechas. Veamos algunos datos:

Personas con contratos parciales por cuidado

  • El cuidado de niños/niñas o de personas adultas enfermas, incapacitadas o mayores, es el motivo de los contratos parciales para el 16,3% de las mujeres, mientras que en el caso de los hombres suponen el 3,4%.
  • Del total de personas que se ven obligadas a trabajar a tiempo parcial por razones de cuidado, el 93% son mujeres.
  • De cada cuatro personas que trabajan a tiempo parcial, tres son mujeres.

Personas con excedencia por cuidado

  • El 85% de las excedencias por cuidado de menores ha sido ejercida por mujeres.

 

De los datos analizados, se desprende que todos aquellos permisos no remunerados castigan especialmente a las mujeres, ya que afectan a su vida profesional en muchos aspectos, tales como la promoción, la formación o el impacto económico, reforzando así las las desigualdades.

Pero volvamos a lo que nos ocupa: el impacto que los permisos retribuidos tienen sobre la vida de las mujeres, y también de los hombres, así como su enorme repercusión sobre el conjunto de la sociedad, infinitamente mayor a la que tienen los no retribuidos. Así, podemos concluir que:

  • Generan una mejora de la conciliación familiar y laboral, ya que permiten gestionar de manera más flexible las responsabilidades familiares y las exigencias de su vida profesional, reduciendo el estrés y mejorando la calidad de vida.
  • Tienen un impacto positivo en la salud y el bienestar. Al aliviar la carga de los cuidados, especialmente en las mujeres, estos permisos contribuyen a una mejor salud mental y física de los y las cuidadoras, previniendo el agotamiento y el estrés. Recordemos que el impacto en las mujeres de los riesgos psicosociales es mucho mayor, especialmente en la doble presencia y la falta de posibilidad de promoción.
  • Repercuten directamente en la precariedad laboral, en particular en sectores donde las mujeres están sobrerrepresentadas, ofreciendo herramientas para que puedan mantener sus carreras profesionales sin sacrificar sus responsabilidades familiares. En la Federación de Enseñanza estas medidas tienen un gran impacto, debido a que la gran mayoría de nuestros sectores están altamente feminizados, precarizados y vinculados a los cuidados (escuelas infantiles, centros de menores, ocio y tiempo libre, discapacidad).
  • Protegen a la infancia y a personas dependientes, ya que facilitan el acceso a los cuidados necesarios, promoviendo un sistema de apoyo más robusto y justo para toda la sociedad. Recordemos el Pacto de Cuidados de CCOO desde el que buscamos transformar el sistema de cuidados en España, reconociéndolos como un derecho y un pilar del Estado del bienestar. Con este pacto, CCOO denuncia la feminización de los cuidados y la desigualdad que generan los permisos no remunerados. El objetivo es garantizar la conciliación, la igualdad de género y la protección social para todas las personas, impulsando un modelo de cuidados digno y sostenible. Y también el derecho a ser cuidados y cuidadas por personal profesionalizado y desde un sistema público de cuidados.
  • Reducen la pobreza de tiempo, al contribuir a que todas las personas, especialmente las mujeres, dispongan de más tiempo propio al compartir las responsabilidades de cuidado, lo que es fundamental para el desarrollo personal y la participación social. El aislamiento social que sufren las personas cuidadoras es devastador.

En este sentido, el 30 de julio, el Gobierno publicó en el Boletín Oficial del Estado una serie de medidas para mejorar los permisos retribuidos que, aunque sí suponen un avance en derechos y en el cumplimiento de la directiva europea, siguen siendo insuficientes para alcanzar el objetivo de una corresponsabilidad efectiva. Esto es algo que desde CCOO venimos exigiendo desde hace mucho tiempo, al igual que la remuneración inmediata y completa de las ocho semanas del permiso parental y no hacer trampas compensando las 8 semanas con derechos que ya teníamos.

Especial mención merece el Área Pública, al generarse más incertidumbre que certezas, ya que en muchos casos los permisos ya estaban mejorados.

Por todo ello exigimos una negociación con perspectiva de género, a través del diálogo social, que ayude a romper con la desigualdad real en la que vivimos actualmente y que obligue al Gobierno a cumplir con sus compromisos.

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Ruth Durán

Secretaría de Mujeres, Políticas de Igualdad y LGTBIQ+ en la Federación Estatal de Enseñanza de CCOO