LA SEGREGACIÓN DE GÉNERO EN EL SISTEMA EDUCATIVO Y LABORAL SIGUE SIENDO UNA REALIDAD QUE LIMITA LAS OPORTUNIDADES DE LAS MUJERES Y PERPETÚA LA DESIGUALDAD. En particular, la baja presencia femenina en la Formación Profesional, especialmente en la rama tecnológica y en sectores industriales, tradicionalmente masculinizados y menos precarizados, implica una pérdida tanto para la igualdad como para el desarrollo económico y social.