Teresa Esperabé Prieto. Secretaria general en la Federación Estatal de Enseñanza de CCOO

«El trabajo realizado por mujeres no tiene el mismo valor ni el mismo reconocimiento social»

PRIORIZAR LAS LUCHAS RELACIONADAS CON LA PRECARIEDAD LABORAL, ESPECIALMENTE DE LOS SECTORES FEMINIZADOS, incorporar la perspectiva de género y la defensa de la educación pública serán bandera del mandato de Teresa Esperabé, frente a los desafíos urgentes que quiere abordar de manera colectiva: reducir la segregación escolar, fomentar la igualdad de oportunidades y luchar organizadamente contra la privatización en la educación y por la mejora de las condiciones laborales en todos los ámbitos educativos.

TERESA ESPERABÉ PRIETO, (Badalona, 1968) se afilió a los 24 años a CCOO. Lleva más de 30 años de experiencia docente en la educación pública y de compromiso por la mejora de las condiciones laborales del personal educativo en su totalidad. Ha sido delegada y presidenta de la Junta de Personal Docente del Consorci d’Educació de Barcelona entre 2015 y 2019. De 2017 a 2021 fue responsable de políticas educativas de la Federació d’Educació de CCOO de Catalunya y consejera del Consell d’Educació de Catalunya de 2017 a 2025. Además, ha desempeñado el cargo de secretaria general de la Federació d’Educació de CCOO de Catalunya (2021-2025) y acaba de ser elegida como secretaria general de la Federación Estatal de Enseñanza de CCOO.

 

En el reciente XIV Congreso de CCOO de Enseñanza fuiste elegida como secretaria general. Hablaremos de todo eso, pero antes una previa, ¿crees que esta entrevista será interesante para las trabajadoras y trabajadores de la educación que no son de CCOO?

Creo que puede interesar a todas las trabajadoras de la educación porque tenemos los mismos objetivos: mejorar nuestras condiciones laborales y mejorar la educación para que todo el alumnado tenga igualdad de oportunidades. Además, CCOO es el primer sindicato de la educación y participa en todas las mesas de negociación, por tanto creo que les interesa saber nuestras reivindicaciones y prioridades. Y esperemos que se animen a afiliarse a CCOO, porque hemos de estar unidas para visibilizar que la educación y la formación son las herramientas más importantes para conseguir una sociedad libre y justa socialmente.

La educación, en sentido amplio, es una actividad muy feminizada y eso se refleja también en la afiliación de CCOO. Ahora, después de 47 años, eres la primera mujer en ser elegida como secretaria general. ¿En qué crees que se notará?

Al liderar mujeres feministas nuestra organización aseguraremos que luchas relacionadas con la precariedad laboral de las mujeres se prioricen y que le demos un impulso a la coeducación real en las aulas para romper los estereotipos de género y sensibilizar contra las violencias machistas. CCOO, como el resto de la sociedad, se ha de poner definitivamente las gafas lilas y mirar todo con perspectiva de género. Demasiadas veces hemos aplazado la igualdad entre hombres y mujeres por priorizar otras luchas.

Por todo esto era muy importante que una mujer liderara por fin la Federación de Enseñanza. Somos el 67% de nuestra afiliación y tenemos la misma proporción de mujeres en el sector educativo. Por ejemplo, no hemos reivindicado suficientemente que las mujeres tenemos unas pensiones más bajas que nuestros compañeros, únicamente porque hemos asumido las reducciones de jornada para cuidar a nuestros hijos e hijas. El patriarcado nos ha hecho creer que era normal, que tenía que seguir así y que el peso de los cuidados debía recaer sobre nuestras espaldas. Pues ahora diremos basta y no lo dejaremos pasar. Lucharemos por una sociedad igualitaria entre mujeres y hombres.

En el discurso de cierre del 14º Congreso (disponible en el canal de YouTube de FECCOO) explicabas que eras una maestra de barrio y que has vivido en el aula la pobreza infantil y la segregación escolar. ¿Esas cosas crean carácter?

Claro, eso te marca profundamente, porque ves como tu alumnado no tiene ni un libro en su casa y no participa en actividades extraescolares, vulnerando el derecho al ocio educativo. Lo peor es que muchas veces solo cenan un vaso de leche o sufren las consecuencias de ser desahuciados. Estas situaciones tienen un gran impacto en sus vidas y en sus procesos educativos.

En España hay un 28% de pobreza infantil, nos debería dar vergüenza que estos niños y niñas crezcan con estas vulnerabilidades socioeconómicas. Las políticas sociales públicas deben dar soluciones a esta lacra social, ya que la escuela sola no puede dar respuesta, aunque las profesionales nos dejemos la piel cada día.

Además, tenemos un problema estructural en la distribución del alumnado en los centros educativos que no es casual. Este problema se llama segregación escolar. Las administraciones educativas permiten que el alumnado con vulnerabilidad económica y social esté separado del resto del alumnado y escolarizado en centros guetizados. Esta situación vulnera el derecho a la educación de calidad, porque va en contra de la igualdad de oportunidades, de la cohesión social, de la democracia y de futuros compartidos. Diferentes estudios nos demuestran que al menos uno de cada cuatro estudiantes tendría que estar en otro centro educativo para conseguir que la composición social de los centros sea igual a la de su zona.

Volviendo a mi experiencia como docente en centros con complejidad, quiero expresar mi admiración por este alumnado y sus familias. Nos transmiten una visión más amplia del mundo y les vemos esforzarse por salir adelante formándose en ciclos de Formación Profesional o en la Universidad. Muchos de ellos y ellas son una sorpresa en conocimientos y saberes. Recuerdo una alumna que sabía amazic, árabe, francés, catalán, inglés y castellano. ¡Una pasada! Conocen cosas que desde la escuela muchas veces no valoramos lo suficiente.

“Demasiadas veces hemos aplazado la igualdad entre hombres y mujeres por priorizar otras luchas”

En CCOO llevas unos 30 años afiliada y has tenido distintas responsabilidades, desde delegada de la Junta de Personal Docente de Barcelona, hasta secretaria general de la Federación de Educació de Catalunya, pasando por responsable de políticas educativas en el territorio. ¿Con qué experiencias te quedas con más cariño y cuáles hubieras preferido ahorrarte?

En todas he aprendido mucho, sobre todo me han ayudado a entender el mundo del trabajo, de la educación y el mundo en general. Recuerdo con mucho cariño las visitas a los centros educativos donde las trabajadoras te explican sus preocupaciones e inquietudes, donde nos organizábamos para reivindicar un ascensor para el instituto o para impedir el cierre de una aula.

Me hubiera gustado ahorrarme la experiencia con un conseller de educación, que despreció la representación sindical y la negociación colectiva. Pero unitariamente le convocamos once días de huelga y recuperamos el horario lectivo anterior a los recortes, conseguimos las 23 horas lectivas en Primaria y las 18 en Secundaria. Le ganamos la batalla a pesar de su pésima gestión.

Para cerrar la parte más personal, en el discurso que comentábamos antes hiciste algunos apuntes biográficos: tu abuelo asturiano fusilado por los fascistas, tu padre castigado en la escuela franquista por hablar en catalán, muy emotivos. A veces parece que el sindicalismo son solo “las cosas de comer”… ¿Qué papel crees que tienen las emociones en la batalla cultural que nos toca vivir?

Las emociones son muy importantes en nuestras vidas, como también lo es la razón. Todos somos cabeza y corazón. Y en la batalla cultural que nos toca vivir las emociones son muy importantes. Para que llegue un mensaje hemos de conectar con el receptor e impactar en su emoción y en su razón. La ultraderecha aquí se mueve como pez en el agua, utiliza mensajes simples, populistas, que muchas veces son fake news y así intenta introducir su ideología. Por ejemplo, en la campaña electoral de Donald Trump se introdujo la falsedad de que las personas inmigrantes se comían a sus mascotas. Con esta noticia se querían propagar estereotipos racistas y lo más terrible es que mucha gente lo creyó.

Las familias, los medios de comunicación y la escuela hemos de trabajar con jóvenes y adolescentes para que contrasten las noticias con fuentes fiables y no se dejen arrastrar. La izquierda, mayoritariamente, ha trabajado más el plano de la razón, el discurso ideológico. Debemos seguir haciéndolo, con datos y argumentos, pero para ganar a los discursos reaccionarios hemos de utilizar también las emociones porque ayudan a transmitir conceptos a veces más directamente.

Que en nuestro Congreso explicara que a mi padre le pegaban en la escuela franquista cuando hablaba catalán conecta con muchas emociones y también transmite lo que queremos que sea la educación, un lugar donde se respete al alumnado independientemente de la lengua que hable o de la condición tenga. Creo que hemos de profundizar en cómo mejorar la comunicación y la utilización de las redes sociales para hacer llegar nuestros mensajes a capas más amplias.

Si entramos más en materia propiamente sindical, CCOO es un sindicato de clase y la Federación de Enseñanza agrupa a trabajadoras y trabajadores de muchos sectores educativos. ¿Qué le dirías a alguien que piensa que es mejor un sindicato que se ocupe solo de los problemas de su colectivo?

Le diría que siempre es mejor ocuparse y preocuparse de todas las trabajadoras, trabajen donde trabajen, y no solo de un colectivo, seguro que entre sus familias y amistades hay trabajadoras de diferentes sectores. ¿No es mejor remar todas en la misma dirección? ¿Ha de haber un sindicato para los pilotos de avión y otro para las limpiadoras del aeropuerto? Los sindicatos corporativos nos debilitan a todas. Un claro ejemplo son los sindicatos amarillos que fomentan las empresas para controlar a la representación sindical y no avanzar en derechos.

La mirada colectiva es imprescindible si queremos una sociedad justa socialmente. Además, un sindicato corporativo no negociará las pensiones públicas ni incidirá en la subida del salario mínimo profesional, porque nunca tendrá suficiente representación. La fuerza de la movilización y de la negociación se consigue cuando nos agrupamos y organizamos en sindicatos de clase.

“La mirada colectiva es imprescindible si queremos una sociedad justa socialmente”

Y la Federación Estatal también agrupa a todas las comunidades autónomas, las ciudades autónomas, la federación de Exterior… ¿Sería mejor un sindicato centrado solo en los temas de su territorio o, en el otro extremo, un sindicato uniforme que lo decida todo centralizadamente?

Desde sus inicios, Comisiones Obreras se organizó en comisiones, por eso su nombre. Eran grupos de personas organizadas por sectores profesionales y por poblaciones. Después de 60 años creemos que sigue siendo la mejor manera de organizarnos, por ramas y por territorios. De esta manera, la estructura de CCOO posibilita la participación de todas. Y el marco confederal favorece la visión colectiva y nos da la oportunidad, por ejemplo, de concertar la reducción de jornada a 37,5 horas. Si tuviéramos una organización centralizada perderíamos nuestra esencia y no podríamos recoger la diversidad territorial que tiene el Estado español. Por ejemplo, en este mandato la Federación de Enseñanza queremos reconocer esa diversidad, promoveremos el uso de todas las lenguas oficiales en nuestras comunicaciones, porque no somos una organización uniforme y eso se ha de visibilizar.

Este XIV Congreso ha tenido como lema “Acabar con las desigualdades, ganar nuevos derechos”. Podría parecer que la primera parte se centre en la educación como derecho de ciudadanía y la segunda en condiciones laborales. Háblame de las desigualdades laborales y de los nuevos derechos que hay que ganar para el alumnado y la clase trabajadora en general.

Las dos ideas del lema, las desigualdades y los derechos, quieren hacer mención a los dos ámbitos: el educativo y el laboral. Trataré de explicarme. Podemos afirmar que el sistema educativo garantiza el derecho al acceso a la educación obligatoria, pero no el derecho al proceso y a los resultados educativos. El abandono escolar es del 14%, pero en familias con estudios superiores es solo del 3% y en familias sin estudios o estudios primarios es del 39%. Es decir, el sistema educativo no acaba con las desigualdades de origen. Por eso el lema pone sobre la mesa las desigualdades y los derechos.

En el mundo laboral pasan hechos similares. Por concretar un poco más, las educadoras de las escuelas infantiles y del sector de la discapacidad tienen condiciones laborales terriblemente desiguales comparadas con profesiones masculinizadas con el mismo nivel de formación y de categoría profesional. El trabajo realizado por mujeres no tiene el mismo valor ni el mismo reconocimiento social en sociedades capitalistas. Por eso hemos de combatir las desigualdades y ganar derechos, en la educación y en el mundo del trabajo. Solo de esta manera tendremos una democracia plena.

“Si tuviéramos una organización centralizada perderíamos nuestra esencia y no podríamos recoger la diversidad territorial que tiene el Estado español”

En lo que llevamos de año, CCOO Enseñanza ha impulsado diferentes movilizaciones: encierros, huelgas y manifestaciones en Euskadi, Extremadura, Navarra, Asturias, Cantabria, Madrid… ¿Es el signo de los tiempos? ¿Nos espera un curso 2025-2026 calentito?

Estamos en un momento complejo, con muchas incertidumbres y malestares. Y esto también se refleja en la educación. Venimos de un contexto donde los recortes en educación pública aún no se han revertido. Se subieron las ratios y las horas lectivas, se redujo la inversión, los salarios y la participación, anulando las competencias de los consejos escolares de centro. Después vino la pandemia, con un gran impacto en la salud mental de toda la comunidad educativa. Y si añadimos la ingente burocratización, la digitalización sin apoyos, los continuos cambios de leyes y la privatización de etapas como el 0-3, la Formación Profesional presencial y a distancia, y la misma Universidad, tenemos la tormenta perfecta.

Las profesionales de la educación estamos haciendo un sobreesfuerzo para compensar lo que no hace el sistema, pero ya no podemos dar más. Por eso, han dicho basta y quieren tener unas condiciones laborales dignas y que se garantice el derecho a la educación. Muchas están abandonando  la profesión y no se encuentra profesorado en materias como Informática, Matemáticas o Lengua castellana. Es hora de que los gobiernos prioricen la educación pública como eje central del Estado del bienestar y dignifiquen las condiciones laborales de todas las trabajadoras. Si no, seguiremos movilizándonos para dar respuesta a estas vulneraciones y tendremos tiempos calentitos.

Acabas de empezar tu mandato, pero al final cuatro años no son nada. Dinos tres deseos que querrías incluir en el balance que presentarás al XV Congreso en 2029.

El primer deseo sería que todos los gobiernos tuvieran como prioridad una apuesta clara por la educación pública como compensadora de las desigualdades de género, de clase, de etnia y de capacidad, y que formara a la ciudadanía en pensamiento crítico, cultura de la paz, sostenibilidad, feminismo, inclusión y democracia social. El segundo deseo sería que todas las trabajadoras de la educación tuvieran unas condiciones laborales dignas en salarios, jornadas, conciliación, salud laboral… Y el tercero sería ganar las elecciones sindicales en todos los sectores educativos. Sé que no es fácil, pero con el esfuerzo colectivo de todas lo podemos conseguir. Estos deseos no saldrán de la lámpara de Aladino, por eso tendremos que dar la batalla cada día, en cada centro educativo, para poder conseguirlos.

¿Algo que no te hayamos preguntado y que no quieras dejar pasar?

Sí, el mundo está mutando y estamos sumergidos en grandes cambios. La digitalización y la IA, la emergencia climática y los cambios demográficos, que junto a la dureza de los conflictos bélicos como la invasión de Ucrania y el genocidio en Gaza nos están llevando a momentos confusos que la ultraderecha está sabiendo canalizar. Esta corriente reaccionaria no puede seguir cuestionando los derechos humanos y promoviendo el odio al diferente. Desde la izquierda educativa hemos de fomentar grandes consensos con familias, estudiantado, movimientos de renovación pedagógica, colegios profesionales y sindicatos para garantizar el derecho a la educación para todos y todas, y un modelo de sociedad más cohesionada y más justa donde la democracia social sea la base.

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Juanjo Bravo

Secretario de Comunicación y Cultura en la Federación Estatal de Enseñanza de CCOO