El maestro que prometió el mar

“DESDE EL FIN DE LAS GUERRAS CIVILES Y CONFLICTOS MUNDIALES QUE ASOLARON EUROPA EN EL SIGLO XX, Y ESPECIALMENTE DESDE EL HOLOCAUSTO, el impulso de las políticas de memoria democrática se ha convertido en un deber moral que es indispensable fortalecer para neutralizar el olvido y evitar la repetición de los episodios más trágicos de la historia. El firme compromiso con la pedagogía del «nunca más» se ha convertido en un imperativo ético fundamental en las sociedades democráticas en todo el mundo”.

El maestro que prometió el mar

Patricia Font

2023

Partamos de la base de que esta película hace llorar. Es emotiva, pues apela a la memoria, las utopías, los sueños. Esos que parecen morir con el tiempo, pues los vemos alejarse. Memoria, utopías, sueños. Distintas palabras con algo en común: nos hacen caminar. El escritor argentino Eduardo Galeano decía: “La utopía se encuentra en el horizonte. Avanzo diez pasos, ella se aleja diez pasos. Entonces, ¿para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar”.

El maestro que prometió el mar cuenta la experiencia de Antoni Benaiges en la pequeña escuela de Bañuelos de Bureba, cerca de Burgos. La historia data de 1936, pero podría pasar hoy, guardando las diferencias históricas y de contexto político, claro: la película aborda el enfrentamiento entre un profesor joven e innovador, con ideales de igualdad (Benaiges), que implementó un sistema de enseñanza que vino a romper los esquemas de un pueblo de la España profunda, en un momento de fuerte crispación política.

Mientras duró su aventura, Benaiges motivó a un curso completo de niños y niñas, a través de la lectura, el descubrimiento, la investigación y el cuestionamiento, y los puso en igualdad de condiciones en un momento del desarrollo que es clave para romper las diferencias socioculturales propias de cada familia. La invitación a conocer el mar era parte de ese proceso de aprendizaje.

Sus esfuerzos igualitarios generaron escozor en autoridades y familias del pueblo. Hay una escena que lo muestra muy bien: sin aviso previo y sin siquiera tocar la puerta, el cura del pueblo, con ínfulas de sumo pontífice, ingresa a la escuela y, en plena clase, cuestiona el tipo de docencia que sugiere Benaiges y a él también, por cierto. Este, desde el peso de su cargo, aunque con nerviosismo, enfrenta al sacerdote y lo invita a abandonar el salón. Sin saberlo, había firmado su sentencia de muerte, que se la cobrarán los militares un tiempo después.

Pero ¿cuál es el paralelo entre ambos momentos históricos? El choque de visiones en lo que respecta a la educación privada versus la pública, o la idea de la educación como herramienta de igualdad o que profundiza diferencias. En la sociedad, las consecuencias de crear grupos diferenciados genera división, odio y quiebra la cohesión social.

Hoy, el profundo alcance del capitalismo impulsa la creencia de que cada uno debe velar por sus propios intereses, y resta valor a lo colectivo. En ese sentido, la educación es, tal vez, el primer escenario donde vemos este debate moral.

La historia es cíclica. Pero quebremos ese axioma para avanzar hacia la construcción de una sociedad donde todas y todos seamos iguales o, al menos, compartamos experiencias y aprendizajes. No dejemos que la memoria se diluya y que los sueños se desvanezcan.

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Carlos Cruz Vial

Periodista