
Por tanto, y en definitiva, un acuerdo que es nuestro, y que llega tras el desprecio continuo del ministro Óscar López con las empleadas y los empleados públicos.
Efectivamente, es nuestro porque frente a esa desconsideración del ministro durante todo el año, CCOO no dejó de presionar para que se abriera la negociación de un nuevo acuerdo marco que garantizara el poder adquisitivo de las empleadas y los empleados públicos para 2025 y los siguientes ejercicios. Y lo hicimos a través de la presión institucional, mediática y, por supuesto, en la calle, con concentraciones masivas en Madrid, en abril, julio, octubre y noviembre; amén de la amenaza de la convocatoria de una huelga general de empleadas y empleados públicos en diciembre.
No es el mejor de los acuerdos. Y quienes nunca firman nada que mejore las condiciones de vida de los trabajadores y las trabajadoras, por ende de toda la ciudadanía, criticarán que hemos negociado a la baja, que vamos a seguir perdiendo poder adquisitivo, que hemos renunciado a mejorar de forma significativa las condiciones salariales… Pero –y esto es el ABC de una negociación– negociar supone plantear alternativas a las que sostiene la contraparte para que cambie su parecer, de manera que unos y otros terminen cediendo, y, al mismo tiempo, avanzando. Por tanto, supone mostrar flexibilidad para alcanzar acuerdos. Y es lo que hemos hecho para terminar firmando no el Acuerdo que nos hubiera gustado firmar, pero sí el que nos va a permitir limitar las pérdidas en un marco de incertidumbres políticas y económicas.
Además de otras cuestiones también importantes, es un acuerdo especialmente retributivo que establece los porcentajes en los que se irá incrementando el salario los próximos años, que será del 11,4% con el efecto desplazamiento. Así, para 2025, el aumento ha sido ya del 2,5%, con efecto retroactivo desde enero, y que se ha hecho efectivo ya en la mayoría de las comunidades autónomas.
En 2026 el alza será del 1,5% fijo, y un 0,5% variable que se efectuará en el primer trimestre de 2027, siempre y cuando la inflación sea superior al 1,5% –la AIReF prevé que sea del 1,9% en el próximo ejercicio–. En 2027 se da el alza más pronunciada y que más trabaja en la recuperación del poder adquisitivo, que será del 4,5% sobre la base de retribuciones de 2026; y, en 2028, el aumento será del 2%.