Crónica de nuestra misión a Palestina: solidaridad sindical en defensa de la educación

DEL 22 AL 25 DE ENERO DE 2026 VIAJÉ A PALESTINA REPRESENTANDO A LA FEDERACIÓN DE ENSEÑANZA DE CCOO, junto a una delegación de la Internacional de la Educación (IE), liderada por su secretario general, David Edwards, y compuesta por 14 docentes y sindicalistas de todo el mundo (Argentina, Australia, Bélgica, Canadá, Escocia, Italia, Países Bajos, Portugal, Reino Unido, Singapur, Sudáfrica). Habíamos sido invitados por la Unión General de Docentes Palestinos.

Nuestro objetivo era mostrar solidaridad con las docentes palestinas y acompañar a maestras que se graduaban de un programa de desarrollo profesional apoyado por la IE. Estas maestras representan el futuro de la educación palestina, su resiliencia, su compromiso y la esperanza de toda una generación.

Al intentar entrar en el territorio, fuimos detenidos durante horas, interrogados, revisados nuestros teléfonos y redes sociales, nos confiscaron los pasaportes y finalmente nos obligaron a regresar a Jordania. No se trató solo de un ataque a nuestra libertad de movimiento o a nuestros derechos sindicales, sino que fue un intento de aislar a la educación palestina de la comunidad internacional y de silenciar la solidaridad global.

Durante nuestra estancia en Ammán mantuvimos reuniones con autoridades educativas palestinas y representantes de la UNRWA. Hablamos con Nafieh Assad, viceministro de Educación de Palestina, quien nos explicó la grave situación en Jerusalén: estudiantes bajo arresto domiciliario por usar libros de texto palestinos, docentes arrestados o impedidos de enseñar, 370 profesores y profesoras excluidos de escuelas cristianas y leyes que impiden a graduados palestinos enseñar en la ciudad. En Cisjordania, más de 900 puestos de control y la falta de transferencia de ingresos fiscales afectan directamente al profesorado y sus salarios, que a veces solo cubren entre el 40% y el 60% de su trabajo. Muchos y muchas docentes trabajan cinco días a la semana, pero solo reciben pago por tres, mientras el costo de vida se ha disparado un 400%.

Julia Dicum, directora de Educación de la UNRWA, nos mostró cómo se organiza la educación de personas refugiadas palestinas. La UNRWA es la única organización que ofrece educación formal sistemática a millones de refugiados en cinco países de Oriente Medio. A pesar de contar con alumnado comprometido y disciplinado, la agencia enfrenta bloqueos de recursos, presión política extrema y ha sido declarada ilegal por Israel, lo que amenaza directamente el derecho a la educación de millones de niños y niñas.

 

Desolación

La situación en Gaza es devastadora: escuelas destruidas o dañadas, centros educativos usados como refugio durante bombardeos, y más de 300.000 estudiantes siguiendo cursos en línea sin materiales suficientes, que llevan bloqueados 18 meses en almacenes de Ammán. El trauma infantil es generalizado; muchos niños y niñas no saben leer ni escribir, no pueden concentrarse ni permanecer en sus asientos. Esta crisis, sumada al impacto de la pandemia de COVID-19, amenaza con dejar sin educación a toda una generación.

Durante nuestras conversaciones también hablamos con Mohammad Shtayyeh, ex primer ministro palestino, quien explicó su visión sobre la gobernanza internacional de Palestina. Según él, en el “consejo de la paz” Palestina estaría en un nivel subordinado, mientras figuras como Donald Trump ocuparían la cúspide, y Jared Kushner o Tony Blair quedarían por debajo. Habló de la propuesta de una fuerza internacional de estabilización, que hasta ahora ningún país ha aceptado integrar. Señaló que Israel permanecerá en Gaza más tiempo del esperado y planteó tres posibles escenarios para Hamás, siendo el más probable su transformación en un partido político.

Shtayyeh detalló algunas reformas exigidas a Palestina: modificación de libros de texto, fin de pagos a familias de prisioneros y retirada de la solicitud ante la Corte Penal Internacional, con indicios de que David Cameron habría presionado para impedir este proceso. Nos pidió estudiar los contenidos de los libros de texto israelíes y nos informó de irregularidades graves: cifras de muertos subestimadas, cuerpos utilizados para la construcción del puerto flotante y traslado de personas de Gaza a Johannesburgo sin documentación. Señaló que el principal problema en Cisjordania son los colonos y el colonialismo de los asentamientos, que amenazan directamente la vida educativa y social.

Palestina solía sentirse orgullosa de su sistema educativo, pero actualmente muchas y muchos docentes solo reciben el pago de tres días a la semana. Shtayyeh concluyó que es necesario imponer sanciones a Israel para que el costo de la ocupación sea insostenible y garantizar que el derecho a la educación no sea un privilegio, sino un derecho humano fundamental.

Nuestra misión me enseñó que la educación palestina es un ejemplo de resistencia y esperanza. A pesar de la guerra, la ocupación y la intimidación, las y los docentes siguen enseñando, construyendo futuro y manteniendo viva la ilusión de sus estudiantes. Como miembro de la Internacional de la Educación y de CCOO, siento más que nunca que nuestra solidaridad es imprescindible. Debemos apoyar a las y los docentes palestinos, amplificar sus voces y exigir a la comunidad internacional medidas efectivas que garanticen la educación, la libertad académica y los derechos de quienes, en condiciones extremas, luchan por enseñar.

Esta experiencia me recordó que enseñar, incluso en medio de la guerra y la ocupación, es un acto de esperanza que merece nuestra solidaridad plena y sin condiciones. Las y los docentes de Palestina nos muestran que resistir y enseñar es posible, y que la educación puede ser el primer paso para construir un futuro de justicia y libertad.

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Antonio Sánchez Cazorla

Secretaría de Política Internacional en la Federación Estatal de Enseñanza de CCOO