Desde FECCOO reafirmamos una convicción innegociable: la educación es la base y la herramienta más potente para la transformación social y la erradicación de las desigualdades de género. Educar en igualdad no es un objetivo secundario ni una tarea complementaria, sino una responsabilidad colectiva que implica a toda la comunidad educativa y a la sociedad en su conjunto.
Solo a través de una educación crítica, inclusiva y comprometida podremos avanzar hacia una ciudadanía libre de discriminaciones y violencias.
Una coeducación real y efectiva
La escuela y los centros socioeducativos no son un ente aislado, sino que son reflejo de la sociedad existente y un espacio desde el que construir el futuro que deseamos. Por ello, defendemos una perspectiva de género transversal, que supere las acciones simbólicas o las celebraciones puntuales, y se integre de manera estructural en el sistema. La coeducación debe ser el eje vertebrador de la práctica educativa diaria. No se trata únicamente de compartir aulas, sino de intervenir activamente para desmontar estereotipos y roles tradicionales que condicionan el desarrollo personal y profesional de niñas y niños.
Es imprescindible que el currículo escolar visibilice las aportaciones de las mujeres en la historia, las ciencias, la cultura y las artes, rompiendo el sesgo androcéntrico que durante décadas las ha invisibilizado. Debemos fomentar las vocaciones STEAM entre las alumnas y, al mismo tiempo, poner en valor los cuidados y la corresponsabilidad entre los alumnos, favoreciendo que cada persona construya su proyecto vital sin limitaciones impuestas por el género.
La educación afectivo-sexual constituye igualmente un pilar fundamental para prevenir las violencias machistas, combatir prejuicios y garantizar centros educativos seguros, diversos e igualitarios.
Una educación verdaderamente igualitaria requiere condiciones y recursos materiales y profesionales. Es imprescindible garantizar la formación continua del profesorado en igualdad y prevención de violencias, dotándolo de herramientas pedagógicas actualizadas. Asimismo, la coeducación no puede depender del voluntarismo individual: necesita recursos públicos suficientes, plantillas reforzadas y presupuestos específicos que permitan desarrollar proyectos estables y evaluables en el tiempo.
Defendemos centros educativos seguros, libres de acoso y discriminación, donde la diversidad sea reconocida como un valor educativo y social. La educación es un derecho humano fundamental y un bien público que debe ser protegido frente a cualquier retroceso.
Desde CCOO seguiremos trabajando para que la educación en los centros sea el motor de una sociedad más justa, donde el género no determine el destino de las personas y donde la libertad, la igualdad y la justicia social sean una realidad cotidiana en las aulas.