
Por una parte, tenemos la cuestión de las diferencias a la hora de ocupar puestos directivos en los centros. Parecería que esto no llama mucho la atención, dado que, en muchos casos, está equiparado el número de directoras y directores; pero, como ya ha puesto de manifiesto el sindicato en otras ocasiones, el porcentaje de mujeres en esos cargos está un 15% por debajo del porcentaje que representan en la plantilla.
Por otra parte, tenemos la inmensa diferencia entre géneros en el uso de los permisos y excedencias no retribuidas para cuidados: más del 84% de ellas son asumidas por las mujeres, con la diferencia salarial que eso supone.
En relación con los cuerpos docentes y las diferencias que existen entre ellos, desgraciadamente no es casualidad que los cuerpos con una plantilla más feminizada tengan menor categoría y nivel.
Esta situación se ha mantenido por varias razones, pero un elemento principal es el factor cultural trasnochado de un rol de las mujeres más orientado hacia determinado tipo de profesiones y a la atención a niños y niñas, combinado con seguir considerando de menor importancia la labor educativa en determinadas enseñanzas y etapas. Ambas cuestiones deberíamos tenerlas absolutamente superadas, pero desgraciadamente no es así.
Mirando los datos vemos que en el conjunto de todos los cuerpos docentes, cerca del 50% del profesorado está encuadrado en el subgrupo más alto (A1); pero, si miramos por género, más del 66% de los hombres están encuadrados en ese A1 y solo el 40% de las mujeres están, siendo ellas el 70% de la plantilla total. La diferencia salarial que esto implica es enorme, más cuando el trabajo docente es de vital importancia, nuestra labor es imprescindible y nuestra responsabilidad social es máxima.
Hay mucho trabajo para cambiar las situaciones de desigualdad y los conceptos conservadores que aún perviven, en muchos casos de forma inconsciente. Se deben tomar muchas medidas a nivel social, cultural y educativo. De forma inmediata se puede tomar una medida que reduce drásticamente la brecha salarial de género en el sector docente: A1 y subida de nivel para todos los cuerpos docentes.
Esto no debe postergarse más y la nueva ministra debe tenerlo claro desde ya. CCOO seguirá presionando en todos los ámbitos, también en función pública, y juntas lo conseguiremos, como tantas otras cosas que tenemos pendientes para mejorar la igualdad, las condiciones laborales y el reconocimiento de todo el profesorado.