EL DECRETO 1086/1989 SOBRE RETRIBUCIONES DEL PROFESORADO UNIVERSITARIO planteaba un enfoque esencialmente salarial de la evaluación, con la idea de una mejora a través de unos complementos sobre la actividad docente e investigadora, centrados más en la cuantificación de determinados parámetros que en la propia actividad. Esta estructura llega hasta hoy.