
Nos adentramos en la vida de un adolescente, Vincent, de 12 años -casi trece-, que pasa por esa difícil etapa en la que todo cambia, la visión y comprensión de su mundo cercano, de las personas adultas que le rodean y, muy especialmente, él mismo, pasando de la infancia a la juventud y transformándose, conociéndose en nuevas experiencias, sensaciones hasta entonces desconocidas, deseos de afirmación personal, visión del mundo y de la vida con perspectivas que le abocan hacia la incertidumbre de su futuro.
Nos planteamos, así, reflexiones sobre la adolescencia, las relaciones familiares complejas, el sentido de la educación, el papel de los padres en la formación de la identidad personal, la influencia del hermano en su propio desarrollo, la importancia de las amistades para la incorporación a la sociedad, los primeros sentimientos amorosos. En definitiva, la conformación de la personalidad en poco tiempo de caos y de indecisión, por la que todas y todos pasamos, y la mayoría superamos satisfactoriamente, pero que en esos momentos también sufrimos hasta entender y asumir el mundo en el que nos toca vivir.
Ciertamente, el contexto que nos muestra es el de 1985, por lo que se puede afirmar que muchas cosas han podido cambiar desde entonces. Sin duda. Pero la pregunta clave sería: lo importante para la configuración de la personalidad, ¿se mantiene o también se ha modificado y ahora las y los adolescentes se comportan de diferente modo? ¿Sienten de distinta manera que hace casi cincuenta años? ¿Se plantean otras aspiraciones? ¿Se relacionan afectivamente con otras referencias externas, mas superficiales, que les implican con menor responsabilidad?
Al ver la película, efectivamente, vemos los cambios habidos. Pero casi todos son de carácter “material”: aparece el tocadiscos, teléfonos fijos, videoclub…; es decir, nada de móviles ni de redes sociales, ni de inteligencia artificial, por supuesto.
El visionado del filme se hizo junto con alumnos y alumnas de Educación Secundaria, o sea, de 12-13 años hasta 15-16, más o menos. La duda estaba en si les interesaría la vida de un colega de hace cincuenta años, si podrían sentir identificación con sus experiencias y su pensamiento, con las relaciones que mantiene con su entorno. La respuesta, desde mi punto de vista -creo que confirmado por quienes les acompañamos en el cine- es que han cambiado muchos elementos externos a la persona, pero que lo importante internamente, su evolución adolescente se mantiene casi idéntica a la de Vincent. ¿Por qué afirmamos esto? Por las reacciones en la sala. Los aplausos, los gritos de ánimo al protagonista, las risas cómplices…, se produjeron cuando el amigo del siglo pasado respondía a sus padres con tono de rebeldía y afirmación personal, cuando iniciaba una relación amorosa, cuando se escapaba ayudado por su hermano para ver a su novia… Igual que ahora. Los intereses no han cambiado. Les “importa lo importante”, como viene siendo a lo largo del tiempo. No se equivocan, aunque a veces, en estos momentos, se dejen llevar por la masiva información que reciben o la influencia que ejercen las redes sobre su actuación, lo que no cambia realmente sus sentimientos más profundos.
¿Película para adolescentes? Rotundamente, sí. Y también para personas adultas. La reflexión sobre lo que cambia y sobre lo que permanece es esencial para que seamos conscientes de nuestra influencia en las jóvenes generaciones y en las decisiones que deben tomarse en la educación, no parándose en aspectos superficiales -como tantas veces ocurre-, sino abordando los enfoques cruciales para la conformación de personalidades capaces de vivir con autonomía en la sociedad actual. Así, la educación seguirá conservando el papel protagonista y pionero que le corresponde, y que no debe perder en tiempos inciertos y de cambios radicales que se prevén en estos momentos.
Mi recomendación para ver la película: ¿Qué ha cambiado en la sociedad de “Tiempos de ilusión” con relación a la nuestra? ¿Qué permanece? ¿Cómo continuar viviendo sin depender ni dejarnos manipular por lo banal?
Un filme interesante para trabajar la adolescencia, la construcción de la identidad, la afirmación de la personalidad, la educación emocional, las relaciones familiares, las amistades, la empatía, la convivencia, la educación en valores. En resumen, insisto, un filme interesante.