No a la política del más por menos

DURANTE LA ÚLTIMA DÉCADA, desde diversos ámbitos de influencia política y mediática se ha defendido que la Universidad pública necesita numerosos cambios, desde la modificación de la gobernanza hasta la transformación de las plantillas, sin olvidar el perfil del alumnado.

La resignación no es una opción. Lucha

LARGO Y TENDIDO SE HA HABLADO YA SOBRE LAS CONSECUENCIAS DE LA PANDEMIA EN LA EDUCACIÓN, y no es mi intención situar de nuevo las principales problemáticas que esta ha ocasionado. Pero sí pretendo detenerme en el impacto que está provocando el virus en esa generación que creció viendo cómo su familia trataba de sortear los estragos de la crisis económica anterior y ahora, ya adultos, se topan, de nuevo, con la que ha sido destapada por la pandemia.

La educación es un pilar de la reconstrucción social

EN UNA ENCUESTA DE RECIENTE ELABORACIÓN PROMOVIDA POR la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD), y coordinada por el profesor Fernando Trujillo de la Universidad de Granada, la gran mayoría del profesorado consultado entiende que el inicio de curso, y su posterior desarrollo, será un reto difícil de superar si no se realizan inversiones en infraestructura y en personal (63%); si no se hace una revisión profunda del currículo; y si no se fomenta la participación de las familias y del alumnado en el proyecto educativo, además de una cultura de colaboración entre docentes.

El futuro empezó en septiembre

TENEMOS PLANES Y PROTOCOLOS SOBRE el Covid-19 para afrontar la “nueva normalidad” en muchos sectores, ámbitos y colectivos, pero ha habido confusión y desconcierto con respecto a cómo se va a plantear la vuelta a los centros.

¿Hay lugar para la esperanza?

EN UN ENCUENTRO CONVOCADO RECIENTEMENTE POR SAVE THE CHILDREN CON EXPERTOS Y EXPERTAS DE LA EDUCACIÓN, junto a representantes políticos de los gobiernos de España y de Andalucía, se pasó a los y las asistentes una encuesta con tres preguntas que hacían referencia a otros tantos escenarios posibles: que el sistema educativo seguiría como está; que cambiaría para mejor; o que aumentaría la desigualdad y empeoraría sus indicadores. La respuesta fue clara y rotunda: el sistema educativo se verá afectado negativamente por la pandemia, aumentando la desigualdad y la segregación.

¿Y los valores?

ES HABITUAL QUE HABLEMOS DE INSTITUCIONES DE EDUCACIÓN, entre las cuales se incluye también al Ministerio. Sin embargo, creo que lo más acertado sería llamarles de enseñanza o aprendizaje, porque enseñar no es educar. La enseñanza se imparte y la educación se recibe.

La equidad y la igualdad como prioridades

LA POBREZA, EL RIESGO DE POBREZA Y EXCLUSIÓN SOCIAL siguen afectando a un importante porcentaje de los y las menores en edad escolar, más de dos millones. Niñas, niños y adolescentes que empiezan el curso ya en clara desventaja. Y no solo se trata del material escolar, sino de los gastos relacionados con la alimentación, el vestido, la conciliación y las actividades extraescolares que van a suponer un desembolso inalcanzable para muchas familias.

¿Qué puede salir mal?

A POCOS DÍAS DEL INICIO DE CURSO, no dejan de sorprender las declaraciones de los presidentes de algunas comunidades autónomas como las de Galicia, Aragón y Castilla-La Mancha, y las del consejero de Educación del Gobierno Regional del Madrid, al cual ya le han convocado una huelga general en su comunidad por su pésima gestión, pidiendo responsabilidades al Gobierno central.